Cruzar la frontera y poner rumbo al sur en busca del mar es uno de los mejores planes estivales, pero encontrar un rincón tranquilo en pleno verano en la Costa Brava parece una misión imposible. Sin embargo, el litoral de Girona esconde pequeños paraísos rodeados de pinos y acantilados donde el turismo de masas todavía no ha logrado imponer su ritmo.
Si te apetece descubrir arenales vírgenes y aguas de un azul turquesa transparente, estas son las mejores opciones para huir de las multitudes:
Muy cerca de la línea fronteriza se esconde esta increíble joya geológica. Se la conoce popularmente como la cala de los enamorados y destaca por ser una impresionante piscina natural cerrada, flanqueada por paredes de roca que la protegen del viento de tramontana. Es un rincón idílico para relajarse con total tranquilidad.



Siguiendo camino hacia el imponente Cap de Creus aparece este paraíso escondido. El acceso requiere una caminata a pie de unos veinticinco minutos entre vegetación mediterránea, un pequeño esfuerzo que filtra a los bañistas y garantiza un entorno salvaje de aguas profundas ideal para el esnórquel.



Más hacia el centro geográfico de la costa se sitúa una de las calas más aisladas de la región, protegida por los islotes de los Tres Serrets. Su playa de piedras y su espectacular fondo marino la convierten en un edén para desconectar lejos del bullicio urbano, ya que solo se puede llegar a pie tras una buena excursión.


En el bellísimo entorno de Palamós se encuentra este pasillo estrecho de arena separado por rocas. Su gran valor añadido es que conserva una antigua barraca de pescadores del siglo XV, ofreciendo un paisaje virgen que parece sacado de otra época.


En la serpenteante carretera que une Sant Feliu de Guíxols con Tossa de Mar se ubica esta última joya. Custodiada por una pared de roca imponente, esta playa ofrece una sensación de aislamiento absoluto y un agua de una claridad asombrosa.


Para disfrutar de cualquiera de estos rincones es imprescindible llevar calzado cerrado para afrontar los tramos del Camí de Ronda. Además, recuerda meter en la mochila suficiente agua y comida; el gran secreto de su tranquilidad es que carecen por completo de chiringuitos o servicios comerciales.
Albert, natural de Cap de Begur y nuestro experto local en la Costa Brava
Dirección Costa Brava, España
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