Cada 24 de diciembre Bagà se ilumina con la Fia-Faia, una fiesta de origen precristiano que celebra el solsticio de invierno y da la bienvenida a la Navidad. La tradición también se mantiene viva en Sant Julià de Cerdanyola, ambas en el Alt Berguedà.
Al caer la tarde, el pueblo se prepara para recibir las primeras llamas que descienden de la montaña, llenando la plaza de luz, calor y expectación.
El ritual gira en torno a las faies, antorchas hechas con una hierba alta y seca (Cephalaria leucantha) que en invierno arde con facilidad. El fuego se enciende primero en la montaña, y los fallaires, portadores de la llama y guardianes de la tradición, la bajan hasta el pueblo para repartirla entre los vecinos, que encienden con ella sus propias faies.



La Fia-Faia forma parte de las “fiestas del fuego del solsticio en los Pirineos”, inscritas en la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO desde 2015.
Es una tradición singular en Cataluña porque celebra el solsticio de invierno, no el de verano, como la mayoría de las fiestas de fuego pirenaicas, y conserva cantos y símbolos que conectan con el paisaje y el calendario agrícola.
En Bagà, el fuego se enciende en la colina del Siti, y cuando el grupo de fallaires desciende, la llama se reparte en el corazón del casco antiguo. Mientras las faies dibujan círculos de luz en la oscuridad, resuena el canto tradicional que acompaña la ceremonia. Si te acercas con calma, verás cómo las familias preparan sus antorchas de hierba seca y cómo la plaza se transforma poco a poco en un gran mosaico de fuego y emoción.
Acércate con tiempo y abrígate bien, las noches de diciembre en Bagà son frías y la actividad es al aire libre. Te recomiendo llevar calzado cerrado y una linterna pequeña para moverte por las calles del casco antiguo cuando se apaguen los faroles.
Si vas en coche, puedes aparcar en los accesos del pueblo y continuar a pie, así evitarás atascos y podrás entrar y salir sin prisas. Ten paciencia al final de la ceremonia; es el mejor momento para fotografiar las brasas y el humo suspendido.
Si te interesa la parte histórica, puedes preguntar en la oficina de turismo por el recorrido medieval de Bagà y por las actividades paralelas que a veces se programan en torno a la fiesta.


Completa la experiencia con una mañana de senderismo en el entorno del Parc Natural del Cadí-Moixeró y reserva mesa con antelación si quieres cenar en el pueblo tras la ceremonia.
La Fia-Faia no es un espectáculo pensado para turistas, sino una celebración comunitaria abierta, ¡precisamente ahí reside su encanto y su autenticidad!
Ya que estás por la zona, puedes aprovechar para subir hasta el Coll de la Creueta, una excursión sencilla con vistas amplias del valle.
Y si te apetece un plan más relajado en familia, siempre puedes acercarte a alguna de las boleras del Pirineo catalán, ¡donde la tarde se pasa volando entre partidas!
Jara, natural de Panticosa y nuestra experta local en los Pirineos
Dónde dejar el coche
puedes aparcar en los accesos del pueblo
Dirección Bagà, España
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