En lo alto de una colina, junto al municipio de Quicena, se alzan las imponentes ruinas del Castillo de Montearagón, una fortaleza que fue clave durante la formación del Reino de Aragón y que hoy domina el paisaje con vistas espectaculares hacia la Hoya de Huesca y las sierras cercanas.

El Castillo de Montearagón fue construido en el siglo XI, cuando el rey Sancho Ramírez de Aragón lo mandó construir como fortaleza para apoyar el asedio y la conquista de la ciudad musulmana de Wasqa (actual Huesca). Poco después, el conjunto militar se transformó también en monasterio bajo la regla de San Agustín, convirtiéndose en una de las abadías más poderosas del reino y en un centro de influencia religiosa y política durante varios siglos.


A lo largo de los siglos vivió etapas de esplendor, reformas y también de abandono. Tras la desamortización del siglo XIX, un proceso por el que el Estado expropió y vendió bienes de la Iglesia y los monasterios, y después de varios incendios, el conjunto quedó en ruinas.
Aun así, gran parte de su silueta se mantiene en pie y su posición elevada sobre el valle le da un aire especial que convierte la visita en algo realmente memorable.
El castillo está a apenas 10–15 minutos en coche desde la ciudad de Huesca, lo que lo convierte en una excursión perfecta si pasas unos días explorando el interior de Aragón. Las vistas desde lo alto compensan la breve caminata hasta las antiguas murallas y torres del castillo.
Desde noviembre hasta marzo, hay horas de visita guiada disponibles y, aunque parte del interior todavía no es accesible debido a trabajos de restauración, es posible recorrer los exteriores y contemplar la historia bajo tus pies. Las visitas guiadas suelen tener un precio muy asequible y permiten entender mejor la importancia del castillo en la historia medieval aragonesa.
Te recomiendo llevar calzado cómodo, ya que el terreno alrededor de las ruinas es irregular y rocoso. La luz de primera hora de la mañana o la del atardecer resaltan las texturas de la piedra y ofrecen fotos espectaculares del castillo con la llanura y las montañas al fondo.
Si te interesa la historia medieval, puedes combinar la visita con un paseo por Huesca ciudad, donde en el Museo Diocesano puedes ver piezas originales vinculadas al antiguo monasterio de Montearagón, como retablos o restos arquitectónicos.
El Castillo de Montearagón no es solo un lugar de ruinas; es un testigo de la Reconquista, de la historia de los reyes aragoneses y de cómo se forjaron los reinos cristianos en la península.
Su silueta en lo alto de la colina sigue impresionando, y su visita se queda en la memoria tanto por su legado como por las vistas panorámicas.
Jara, natural de Panticosa y nuestra experta local en los Pirineos
Dirección Castillo de Montearagón, Entidad Zona I, Quicena, España
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