A finales de octubre, cuando los árboles del Parque de la Devesa pierden las primeras hojas y el aire fresco de la montaña empieza a descender hacia la piana del Ter, Girona vive sus días más intensos y mágicos del año. A menos de una hora en coche desde la frontera por la AP-7 o la N-II (y a un paso en tren desde Perpignan), la ciudad celebra las Fires de Sant Narcís, las fiestas patronales que transforman la capital gerundense en un auténtico hervidero de cultura popular, música y gastronomía al aire libre.
Para quien busca una escapada urbana llena de vida justo en el puente de Todos los Santos, no hay mejor plan en todo el sur de los Pirineos. Así es como se viven las fiestas de San Narciso desde dentro.

Durante los más de diez días que duran las celebraciones, el casco antiguo de Girona (Barri Vell) se convierte en el escenario principal de las tradiciones más vivas de Cataluña. Caminar entre la Catedral y la Pujada de Sant Domènec durante estas fechas es encontrarse con sorpresas a cada esquina:

El parque urbano más grande de Cataluña, con sus imponentes plátanos centenarios, se transforma durante las fiestas en el gran punto de encuentro festivo. La Devesa acoge miles de puestos de artesanía, puestos de comida, la feria de atracciones y el famoso recinto de las barraques (casetas gastronómicas y musicales gestionadas por entidades locales).
Es el lugar perfecto para pasear por la tarde entre el aroma a castañas asadas, garrapiñadas y churros recién hechos, mientras los árboles del parque despliegan su alfombra de hojas secas.

Durante estos días veréis moscas por todas partes: en escaparates, pastelerías, souvenirs y carteles. No os extrañéis, es el gran símbolo de la ciudad.
Según cuenta la leyenda local, en el siglo XIII, durante un sitio de las tropas invasoras, del sepulcro de San Narciso emergieron miles de moscas gigantes que picaron a las tropas y defendieron milagrosamente la ciudad. Hoy, los gerundenses han adoptado la figura de la mosca con enorme cariño, convirtiéndola en el dulce típico de la fiesta (las famosas moscas de chocolate o de hojaldre).

Además de las raciones y bocadillos de las casetas del parque, las pastelerías y restaurantes de Girona se vuelcan con los sabores de otoño:

Albert, natural de Cap de Begur y nuestro experto local en la Costa Brava
Dirección Girona, España
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