Cruzar la frontera hacia Andorra suele ser sinónimo de compras, pero el país de los Pirineos es, ante todo, un paraíso natural con más de 70 lagos glaciares rodeados de picos imponentes. Cuando el calor aprieta en el valle, no hay mejor plan que meter unos bocadillos en la mochila, coger una manta y subir a las alturas para disfrutar de un picnic junto al agua transparente.
He seleccionado tres de los mejores lagos andorranos para comer al aire libre:


Si buscas un plan sin complicaciones, donde aparcar cerca y no tener que caminar por senderos empinados, el Llac d’Engolasters es la opción imbatible. Situado a unos 1.600 metros de altitud, es el único lago de Andorra al que se puede acceder de forma prácticamente directa y llana, lo que lo convierte en el favorito de las familias con niños pequeños.
El entorno está rodeado de un frondoso bosque de pino negro y cuenta con un camino perimetral completamente llano y muy agradable. A lo largo de la orilla encontrarás zonas verdes perfectas para extender la manta, además de áreas recreativas equipadas con mesas de madera a la sombra.
En los alrededores del lago hay un par de restaurantes tradicionales con terraza. Además, justo al lado se encuentra el bosque de aventura Adventure Park, ideal si viajas con niños con ganas de tirolinas.
Este lago tiene una peculiaridad geográfica preciosa: hace de frontera natural entre Andorra y Francia, por lo que la mitad del lago es andorrana y la otra mitad francesa. Situado en la cabecera del río Ariège, es el destino perfecto para los visitantes franceses que cruzan por el Pas de la Casa y buscan un rincón natural a tiro de piedra del núcleo urbano.
Para llegar, puedes dejar el coche en el aparcamiento de la estación de esquí de Grandvalira (sector Pas de la Casa) y remontar una pista forestal en una caminata sencilla de unos 20 o 30 minutos. El lago es muy popular entre los aficionados a la pesca de la trucha y cuenta con un entorno abierto y despejado, ideal para comer disfrutando de las vistas alpinas.
Para quienes buscan una experiencia puramente pirenaica y no les importa caminar un poco, los Estanys de Tristaina son una parada obligatoria. Se trata de un conjunto de tres lagos glaciares (el Primer, el Mig y el Més Amunt) situados en el circo de Tristaina, a más de 2.200 metros de altitud.
El punto de partida es el restaurante de la Coma de Arcalís. Desde allí, el sendero te lleva en unos 40 minutos de caminata (con algo de desnivel, pero accesible para cualquier persona con una condición física mínima) hasta el primer lago. El paisaje aquí es monumental: paredes de roca, prados verdes alpinos donde pastan las vacas y un agua de un azul intenso. Es el lugar perfecto para sentarse en la hierba, abrir la fiambrera y desconectar del mundo.


Ten en cuenta estas advertencias reales:
Cerca visita el Santuario de Meritxell.
Anna, natural de Andorra y nuestra experta local en la zona
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