Los mejores bosques y secretos de experto local
Apenas se cruza la frontera por Bourg-Madame y se deja atrás Puigcerdà, la gran piana de la Cerdanya se abre flanqueada por majestuosas montañas. En cuanto las primeras lluvias de finales de verano humedecen el suelo y las temperaturas nocturnas empiezan a refrescar, los extensos pinares de pino negro de la comarca se convierten en el auténtico epicentro del otoño pirenaico.
Para los apasionados de la micología, o simplemente para quienes buscan la excusa perfecta para pasear por el bosque rodeados de hojarasca dorada, la Cerdanya es un verdadero paraíso. Aquí van los rincones clave y los consejos de primera mano para volver a casa con el cesto lleno.
¿Dónde buscar setas en la alta Cerdanya?
Aunque cada boletaire guarda sus rincones bajo secreto de confesión, la Cerdanya cuenta con extensiones forestales de cota alta que son garantía de éxito si la meteorología ha acompañado:
- Guils Fontanera: situado a pocos minutos de la frontera, este enclave de alta montaña es uno de los terrenos micológicos más populares y productivos. Sus bosques de pino negro, salpicados de prados y musgo a más de 1.800 metros de altitud, son un hábitat idóneo para la aparición de grandes ejemplares de ceps (boletus) y rovellons (níscalos).
- El valle de Meranges: subir hacia el bonito pueblo de Meranges y adentrarse en los bosques que remontan hacia el lago de Malniu es una apuesta segura. La humedad que se acumula en este valle sombrío favorece una temporada micológica larga y variada.
- Lles y Aransa: la franja que conecta estas dos estaciones de esquí de fondo alberga hectáreas de masa forestal madura. Al ser zonas orientadas al norte, el suelo conserva la humedad necesaria incluso en semanas más secas.
Las tres especies estrella del otoño
Aunque en estos bosques crecen decenas de variedades comestibles, hay tres especies que centran la atención de todo cazador de setas al sur de los Pirineos:
- El Cep (Boletus edulis / pinophilus): el rey indiscutible de la montaña. De carne firme, aroma avellanado y gran tamaño. Aparece a mayor altitud al principio de la temporada.
- El Rovelló o Pinetell (Lactarius deliciosus / deterrimus): la seta más codiciada de la gastronomía catalana. Crece al abrigo de los pinos y se reconoce por su característico color anaranjado y su látex rojizo.
- El Camagroc (Cantharellus lutescens): pequeño, con forma de trompeta y pie amarillo vibrante. Crece en grandes colonias sobre alfombras de musgo; cuando encuentras uno, suele haber cientos a su alrededor.
Ética y consejos de montaña para la recogida
Para disfrutar de la jornada de forma segura y respetuosa con el entorno, conviene tener en cuenta un par de normas no escritas:
- Cesta de mimbre y navaja: es fundamental llevar cesto transpirable para que las esporas caigan al suelo mientras caminamos, asegurando la reproducción de las setas para los próximos años. La navaja permite cortar el pie limpiamente sin arrancar el micelio subterráneo.
- Madrugar es la regla de oro: en los fines de semana de octubre, la afluencia a los bosques principales aumenta. Estar en el monte al amanecer no solo garantiza encontrar los mejores ejemplares intactos, sino también disfrutar de la bruma matinal y la luz dorada entre los árboles en absoluta soledad.
- Atención con las setas venenosas: en los bosques de la Cerdanya conviven especies exquisitas con otras muy tóxicas y mortales. Si no conoces una seta con un 100% de certeza, no la cojas ni la consumas. Olvida los mitos caseros y, ante la menor duda, consulta con expertos locales o guías micológicas de la zona.
- Seguridad ante todo: la niebla en la Cerdanya puede entrar con rapidez en cotas altas. Conviene llevar siempre el teléfono cargado, ropa de abrigo por capas y una aplicación de mapas con GPS fuera de cobertura.
La recompensa: probar las setas en la mesa
Buscar setas abre el apetito a cualquiera. Tras una mañana recorriendo el monte, no hay mejor plan que dejarse caer por las fondas tradicionales de pueblos como Bellver de Cerdanya, Lles o Puigcerdà.
Pedid un plato de Trinxat de la Cerdanya, la receta tradicional de col y patata salteada con torreznos, coronado con unos ceps salteados, o unas buenas carnes a la brasa acompañadas de rovellons al ajillo. Es el cierre perfecto para una jornada que demuestra por qué cruzar la frontera en otoño merece tanto la pena.
Recoger setas en Andorra.
Recoger setas en el País Vasco.
Setas en el Pirineo Aragonés.
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