Cuando el frío cubre los valles de Jaca, Benasque o Aínsa, los hornos del Pirineo Aragonés se despiertan con aromas de almendra tostada, miel y anís.
En estas montañas, las recetas navideñas no se improvisan, pasan de generación en generación, conservando los secretos de otra época. Cada valle guarda su propio dulce tradicional, y probarlos es, en el fondo, una forma deliciosa de recorrer el Pirineo con los sentidos.
Para probar estos dulces te recomiendo parar en la histórica Confitería Echeto, situada frente a la catedral de Jaca, abierta desde 1890 y con reconocimiento Repsol.





Puedes acompañar este dulce con queso curado local y una copa de vino del Somontano, ¡ya verás qué delicia!





Si viajas en estas fechas, busca los obradores familiares en los cascos antiguos o acércate a las ferias de invierno, donde muchos maestros dulceros venden directamente su producción navideña. Llévate una caja de guirlache o un trozo de empanadico para disfrutarlo junto al fuego después de una jornada de esquí o senderismo.
En el Pirineo Aragonés, cada dulce cuenta una historia, ¡la del invierno, la familia y el sabor de las cosas hechas sin prisa!
Y si te quedas con ganas de más planes navideños por el Pirineo aragonés, puedes acercarte a ver los belenes tradicionales o dar una vuelta por los mercados navideños, que suelen estar llenos de productos locales y muy buen ambiente.
Jara, natural de Panticosa y nuestra experta local en los Pirineos
Dirección Jacetània, España
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