A medida que el otoño avanza y las hojas de los árboles tiñen las laderas de la cordillera prelitoral catalana de tonos fuego, oro y cobre, hay una tradición centenaria que moviliza a familias enteras al sur de los Pirineos. Descendiendo por la autopista AP-7 desde la frontera hacia el sur de Girona, la silueta del Parque Natural y Reserva de la Biosfera del Montseny emerge imponente en el horizonte.
Durante las semanas previas a la festividad de Todos los Santos (31 de octubre), los densos bosques de castaños de este macizo se convierten en el epicentro de La Castanyada, la fiesta otoñal por excelencia de Cataluña. Vivir esta celebración en el pueblo de Viladrau, la auténtica capital de la castaña del Montseny, es una de las experiencias más auténticas, aromáticas y reconfortantes que ofrece el otoño catalán.

Ubicado en la vertiente septentrional del macizo, Viladrau es un pintoresco pueblo de montaña rodeado de manantiales de agua pura y bosques maduros. Su microclima húmedo y la riqueza de sus suelos de granito crean el hábitat perfecto para la castanya de Viladrau, reconocida históricamente por su tamaño equilibrado, su sabor dulce y su facilidad para pelar tras ser tostada.
Pasear por los caminos que conectan el casco urbano con las masías históricas del entorno es adentrarse en un paisaje de cuento. Los enormes troncos retorcidos de los castaños centenarios se abren paso entre la bruma matinal mientras el suelo cruje bajo las botas cubierto por un manto denso de erizos espinosos y hojas secas.

El fin de semana previo a la Castanyada, Viladrau celebra su célebre Fira de la Castanya. El pueblo entero engalana sus calles de piedra y se llena de puestos artesanos donde el aroma a leña y castaña tostada lo envuelve todo.
Es el momento ideal para descubrir la versatilidad de este fruto: desde las tradicionales castañas asadas servidas en conos de papel (paperines), hasta harinas de castaña, cremas untables, cerveza artesana elaborada con castaña torrada y embutidos locales. Además, se organizan itinerarios guiados por los bosques y espectáculos de calle basados en las leyendas locales de brujas y bandoleros del Montseny.

Para quienes disfrutan paseando por el monte con la ilusión de llenar la cesta, es muy importante tener en cuenta las normas no escritas del territorio:
Celebrar la Castanyada al estilo catalán va mucho más allá del paseo por el bosque; es una auténtica fiesta gastronómica:
Aprovechando la visita al Montseny, podéis realizar la sencilla caminata hasta la famosa Ermita de Sant Segimon o ascender hacia la cima del Matagalls si buscáis un reto de montaña con vistas panorámicas que alcanzan hasta la Costa Brava y las cumbres del Pirineo.
Para almorzar, los restaurantes de Viladrau y de los municipios vecinos de Espinelves o Seva sirven menús de temporada: guisos de jabalí con castañas, botifarra a la brasa con judías blancas (fesols) y setas de temporada salteadas (rovellons y camagrocs).

Albert, natural de Cap de Begur y nuestro experto local en la Costa Brava
Dirección Viladrau, España
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