Situado en la comarca de Sobrarbe, al pie de la imponente Peña Montañesa, este enorme espejo de agua es mucho más que un lugar donde refrescarse en verano o navegar en piragüa: es un espacio cargado de memoria, un vestigio vivo de la historia del Pirineo y uno de los rincones más singulares de Huesca.
Si quieres descubrirlo de verdad, huyendo del recorrido turístico superficial y entendiendo lo que significa este paisaje para la gente de la tierra, aquí tienes el plan perfecto organizado.


El gran símbolo de Mediano es la torre de su iglesia del siglo XVI, que emerge directamente desde las profundidades del agua. En los años 60, la construcción de la presa anegó el antiguo pueblo, dejando solo la parte superior del campanario como testigo mudo de aquel valle agrícola.
Dependiendo de la época del año y del nivel del agua, la torre puede verse casi cubierta del todo o mostrar gran parte de su estructura de piedra. Para los aragoneses, contemplar esa silueta recortada contra las montañas produce una sensación sobrecogedora. No es solo una postal curiosa para fotografiar; es el recuerdo de los pueblos que sacrificaron sus tierras para llevar agua a la tierra baja.


Si le preguntas a alguien de la zona cuál es el mejor punto para contemplar el embalse en toda su magnitud, no te mandará a la orilla de la carretera, sino hacia arriba, al Conjunto Monumental de Samitier.
Desde el pequeño pueblo de Samitier parte una pista (apta para caminar en un ascenso sencillo de unos 45 minutos) que sube hasta la ermita de San Emeterio y las ruinas de su castillo medieval, colgados sobre el desfiladero del Entremón. Desde ese balcón natural de roca, la vista del embalse de Mediano y del vecino embalse de El Grado es sencillamente espectacular. Verás el agua turquesa serpentear entre los cortados calizos con la muralla de la Peña Montañesa vigilando el horizonte.
La forma más auténtica de acercarse al campanario es desde el agua. En los puntos habilitados cerca de la presa o en núcleos próximos como Ligüerre de Cinca, es posible alquilar piragüas o contratar excursiones guiadas. Remar en silencio por aguas tranquilas hasta situarse a escasos metros de la torre de piedra es una experiencia de esas que no se olvidan.


El embalse transformó la comarca, pero también dio pie a proyectos de rehabilitación ejemplares. A escasos minutos se encuentra Ligüerre de Cinca, un antiguo pueblo abandonado tras la construcción de la presa que fue recuperado de forma integral y transformado en un complejo enoturístico con viñedos propios. Dar un paseo por sus calles empedradas y probar el vino a orillas del Cinca es un plan imprescindible.
A apenas 15 minutos en coche hacia el norte se sitúa Aínsa, la capital histórica del Sobrarbe. Tras pasar la mañana en el agua o haciendo senderismo, lo ideal es terminar la jornada recorriendo su plaza mayor porticada y cenando una buena carne a la pastora o una paletilla de ternasco de Aragón en alguno de sus asadores tradicionales.
Jara, natural de Panticosa y nuestra experta local en los Pirineos
Dirección Embalse de Mediano, España
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