
A escasos kilómetros de la frontera andorrana y a un paso de la Cerdanya, La Seu d’Urgell se viste de gala cada tercer fin de semana de octubre para acoger un evento con casi mil años de historia. La Fira de Sant Ermengol es una de las ferias documentadas más antiguas de Europa, pero si hay un motivo que atrae cada año a miles de apasionados de la gastronomía a ambos lados de los Pirineos, es su célebre Fira de Formatges Artisans dels Pirineus.
Para los amantes del buen queso —y sabemos bien que los franceses tenéis un paladar especialmente exigente—, esta cita es el santuario definitivo del queso de autor. Durante dos días, la capital del Alt Urgell se convierte en el escaparate de las mejores queserías de montaña del sur de Europa.

El gran pabellón del queso es el corazón de la feria. Aquí no encontraréis producciones industriales: el protagonismo absoluto lo tienen los pequeños productores artesanales que elaboran sus quesos con leche cruda de vaca, cabra y oveja, siguiendo procesos tradicionales o arriesgando con creaciones innovadoras.
Pasear entre sus puestos es hacer un viaje sensorial por toda la cordillera, desde la Garrotxa hasta el País Vasco, pasando por Aragón, Navarra y, por supuesto, las queserías del Pirineo francés. Encontraréis desde los tradicionales quesos curados de pasta dura hasta elaboraciones de corteza lavada, cremosos de tupí macerados con aguardiente, azules intensos o piezas de autor afinadas con hierbas aromáticas de la montaña.
Además, la zona cuenta con su propia Denominación de Origen Protegida, la DOP Alt Urgell i Cerdanya, cuyo afamado queso suave y de textura cremosa es una parada obligada en la degustación.

Disfrutar de la Fira de Sant Ermengol es muy sencillo y está pensado para saborear a vuestro propio ritmo:

La fiesta del queso no se limita al recinto ferial. Todo el centro histórico de La Seu d’Urgell se transforma. Pasear por la calle Major, con sus arcadas medievales, o acercarse a la majestuosa Catedral de Santa Maria (la única catedral íntegramente románica que se conserva en Cataluña) es un auténtico placer.
Las calles se llenan de puestos de artesanía, embutidos tradicionales de la comarca, miel de alta montaña, panes de masa madre y productos de venta ambulante. El ambiente es festivo, acogedor y profundamente pirenaico.
Tras una mañana probando algunos de los mejores quesos del Pirineo, la oferta gastronómica de La Seu d’Urgell no se queda atrás. Los restaurantes locales preparan menús especiales de feria donde el queso es el gran protagonista, acompañado por platos tradicionales de otoño como la escudella i carn d’olla, setas de temporada salteadas o carnes a la brasa con salsa de queso azul del Alt Urgell.
Jara, natural de Panticosa y nuestra experta local en los Pirineos
Dirección La Seu d'Urgell, España
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